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La leyenda del Isauro Martínez

Por Marisa Tello.

El hombre siempre regresa al lugar donde amó y fue feliz….

El  Isauro Martínez es un teatro que se encuentra en la calle Matamoros, en el centro de la ciudad de Torreón, Coahuila, es el segundo teatro más bello de México, solo después del teatro Juárez, de la ciudad de Guanajuato. Comenzó su construcción el 2 de Febrero de 1928, terminando en Marzo del 1930, fue diseñado por el Señor Abel Blas  Cortinas inaugurado por el empresario de espectáculos Isauro Martínez, por quien tiene su nombre, su estilo es neogótico, bizantino y morisco, en el año de 1975 fue cerrado, abandonado y por lo tanto, su deterioro casi hace que se pierda, fueron alumnos de la Universidad Autónoma de Coahuila quienes se movilizaron y encontraron apoyo en la sociedad lagunera para salvar el edificio. En la actualidad cuenta con una galería de arte, y un área didáctica para talleres artísticos. 

Una fría noche de noviembre, nos encontrábamos en casa de la abuela, una fuerte lluvia había hecho que se fuera el servicio de luz, la luz de los rayos entraba por la ventana, iluminando nuestros rostros y dándole un aspecto tétrico a la solitaria sala, proyectando las sombras de los muebles,  y estando mis padres, mis abuelos, mi hermana y yo sin poder hacer mucho, nos sentamos en la sala, contando anécdotas de familiares y experiencias de nuestro diario vivir, no supimos en que momento la plática llego hacia las leyendas e historias laguneras, una de ellas, la del fantasma de Isauro Martínez.

Cuenta la leyenda…

Antonio, llegó a las 6 a.m. a la Ciudad de Torreón, Antonio era el chofer que llevaba toda la escenografía para la obra que iba a presentarse esa noche en el principal teatro de la Ciudad, con él, iba el señor Gómez, encargado de la escenografía y dos jóvenes más, de esos que llaman chalanes, para ayudar a descargar todo lo necesario para montar la escenografía, después del largo viaje, llegaron muertos, por lo que decidieron llegar a probar el tan sonado menudo que se sirve desde las 5 a.m. en el mercado Alianza, un rico plato servido con panza de res, en un calado de chile colorado, sazonado con cebolla y orégano, limón y sal, remojando en él un pan francés, típico de la región, ya a las 7:30 se encontraban en la puerta trasera del teatro, tocando para poder ingresar la escenografía, insistieron un par de veces, sin que nadie abriera, ya a punto de desistir, abrió la puerta un hombre de mediana edad, con un traje gris, más bien viejo, como si hubiera visto mejores épocas, aunque no por ello menos elegante, para nada parecía tramoyero ni mucho menos velador, pero Antonio y el señor Gómez fue lo que menos observaron, ya que solo querían descargar y comenzar con su labor .- Buen día.- les dijo el extraño, ustedes deben ser los que van a montar la escenografía para la obra de hoy por la noche, así es, asintió el señor Gómez, pasen por favor, mientras ellos montaban, el hombre muy amablemente les contaba cómo fue diseñado y construido el teatro, hablaba de las hermosas pinturas hechas en las bóvedas del techo, de la elegancia de sus palcos y de los personajes y obras representadas en ese majestuoso teatro, por su forma de hablar, el señor Gómez entendió el amor que tenía hacia ese viejo teatro, y tan necesitado de una remodelación, pero lo dejaron hablar, ya que era interesante y el trabajo era menos pesado y más ameno, cuando hubieron terminado, el extraño se despidió con una sonrisa y quitando el sombrero, para desaparecer tras bambalinas, en ese momento entro el tramoyero y extrañado les pregunto, .- Perdón pero, quien los dejo entrar.- extrañados el señor Gómez y Antonio se voltearon a ver y dijeron, el velador, ¿velador? No tenemos velador, contesto el tramoyero, pero, entonces quien fue el hombre tan amable que nos abrió, vamos con la secretaria, ella debe saber…  Entraron a la oficina y Laura se encontraba comenzando con las labores propias de su puesto, al fondo de la oficina, un cuadro, pintado a mano, un hombre con un traje gris, mirada orgullosa… Ese, ese el hombre que nos abrió la puerta… pero.- dijo Laura.- eso no puede ser posible, ese hombre es Don Isauro Martínez, fundador de este teatro, el ya falleció, hace bastantes años… las caras de Antonio y Gómez, mostraban incredulidad y miedo, pero sin duda, ese fue el hombre que no solo les abrió la puerta, si no que les mostro el teatro, ese teatro que tanto amo y por el que tanto trabajo, y que aun después de dejar este mundo, sigue rondando de vez en vez, hablando de el a quien tenga la fortuna de encontrarlo en su amado teatro.

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