CULTURA HISPANA - NOTICIAS, LIBROS, HISTORIA, ARTE, MÚSICA.
CULTURA HISPANA - NOTICIAS, LIBROS, HISTORIA, ARTE, MÚSICA.

Por Erik Reynoso.

En 1618 la Villa de Rentería recibió la visita del Obispo de Pamplona Fray Don Prudencio de Sandoval. El Obispo deseó conocer las últimas noticias de lo que acontecía y para ello llamó al Doctor Don Lope Martínez de Isassi, Presbítero y Beneficiado de Lezo. Don Lope y el Obispo se conocían desde hace años y por la confianza que le tenía le había dado licencia especial para confesar a las brujas que había en la comarca de Rentería pues era bien sabido que en esa zona había muchas y era conocido por los vecinos de la villa el sitio del aquelarre donde se juntaban con el cabrón para los maleficios.

Era tiempo entonces de conocer los avances que Don Lope había hecho para remediar el asunto de las hechiceras de Rentería. Lo primero que se le había encomendado a Don Lope es que tratara con ellas y que hiciese todas las diligencias para su conversión al catolicismo así como con predicaciones en vascuence para que se confesasen y se les exhortase a que se hicieran cristianas.

Esto sucedió el 20 de Enero de 1615.

El Doctor Isassi primero estudió lo contenido en el Malleus Maleficarum de Kramer y en lo escrito por el Padre Martín del Río sobre hechicería. Por sus manos pasaron las obras de Toledo, Silvestre Sánchez, Batista Codronco y del Inquisidor Don Germán de Ugarte quien persiguió con mano de hierro a las brujas y murió envenenado por ellas en 1531.

El Doctor Isassi comenzó su investigación y comenzó a transcribir los relatos fantásticos que los habitantes le contaban. Derivado de ello escribió la relación de una bruja que moró la comarca tiempo atrás y que tenía tratos con el Diablo. Era una mujer a quien conocían popularmente como Marichuloco. El texto dice:

“…y por lo que se decía de una mujer vieja llamada Marichuloco, francesa que moraba en el lugar del Pasaje que era de mala fama y fue llevada a la cárcel del Corregidor a la villa de San Sebastián y librado de ella, el concejo del dicho lugar del paraje la echó de la tierra siguiéndole los muchachos a pedradas porque llevaba niños al Aquelarre del Diablo y pasado a Francia murió ahora tres años en el término de San Juan de Luz después de todo lo cual se informó el dicho Doctor después que volvió de Castilla y demás de esto hizo llamar a su casa en secreto a dos muchachos y una muchacha de edad de diez y once años, discípulos de la dicha Marichuloco que estaban notados y lo tenían manifestado – a los cuales preguntó lo que habían hecho y declararon cada uno de por si lo siguiente:

Declaración del primer muchacho.

El un muchacho que era muy agudo, hijo bastardo de un hombre noble y rico que se crió en una casería de Lezo entre caseros navarros y le traían a la escuela del lugar del Pasaje (Pasajes, Comarca de San Sebastián), dijo que la dicha Marichuloco lo llevó un día al campo del cabrón de la Sierra que esta cerca del dicho lugar, diciéndole con halagos que fuese con ella, que tomarían muchos placeres, y dándole nueces le llevó de la mano, y lo presentó al Diablo que estaba en figura de un cabrón grande, al cual beso debajo de la cola y ella habló alguna cosa con el dicho cabrón en secreto, y luego le volvió al camino, después venia la dicha Marichuloco por este muchacho cada noche y lo llevaba consigo desde la cama en camisa y le ponía entre otros muchachos con una vara blanca en la mano como los otros guardando los sapos que andaban delante y los tenia así hasta cerca del ala, y a el volvía a su cama a cuestas sin sentirlo nadie, dijo que una noche estando el presente llego de repente poco antes del alba una mujer hermosa y bien ataviada que venia poco a poco a donde estaban los niños y viéndola las otras comenzaron a maldecir de ella, “Noramala (en hora mala), venga la pechilinguesa” y preguntado por el quién era aquella, respondieron que Nuestra Señora. y ella llegando a los niños dijo como os traen a este lugar engañados. Veníos conmigo que os volveré a vuestras casas y los llevó sobre los hombros – decía este muchacho que había grande multitud de hombres y mujeres que todos andaban mascarados, y no los podían conocer sino a la que los llevó, y veían como andaban bailando y holgando y se alumbraba con velas de pez.

Sabido por su padre le azotó bravamente y le dió reliquias y remedios por medio de los frailes, y como murió presto la dicha Marichuloco quedó libre de aquel mal, y decía que el diablo andaba siempre acechando lo que el contaba y así lo decía con gran miedo porque no le castigase – y andaban las brujas en aquel Aquelarre vestidas al uso de las gitanas, los mantos debajo del sobaco, y bailaban al son de un pandero de mal son.

Declaración del segundo muchacho.

El otro muchacho que también lo tenia manifestado a sus padres y estaba notado, habiendo llegado a declarar a dos palabras, comenzó a vomitar y quedo como desmayado con grandes angustias, y habiéndole confortado con palabras sagradas y amorosas, declaró que la dicha Marichuloco lo llevó una tarde al anochecer a un campo cerca de su casa al lado de la dicha sierra, y le puso ante un perro grande que estaba sentado, con quien ella habló y le adoró, y luego se lo presentó, y hecho esto le volvió a su casa. y esto mismo hizo algunas noches llevándole ella al puesto que llaman Cocolot de lo cual le pesaba mucho, y estaba ya libre de aquel mal por haber echado a ella de aquella tierra, y no sabía cómo le había sucedido aquél desmayo, y siempre anda descolorido y triste y es hijo de un pobre hombre que ha sido soldado y anda a la escuela.

Declaración de la muchacha. 

La muchacha siendo llamada en secreto y preguntada dijo que había cuatro años que una mujer vestida de negro y tapada la cara la llevaba contra su voluntad a media noche y la ponía en el campo del cabrón, a veces por el tejado y a veces a cuestas abriendo ella la puerta y la volvía de la misma manera a su cama, y lo que hacía en aquel campo era guardar los sapos con vara y vivía con grande tristeza y pena, y había mucho tiempo que no la llevaba, dieronsele Agnus Dei y cosas sagradas, y quedo consolada.


Hasta aquí las declaraciones sobre el caso de la bruja Marichuloco. El texto tiene valor para estudiar las costumbres de la época y poder visualizar el entorno de una villa del Siglo XVII con sus creencias, supersticiones y miedos. Las declaraciones de los muchachos no carecen de imaginación, en ellas aparecen el Diablo y la Virgen María como ente salvador. Es importante notar que el segundo muchcado, cayendo presa del miedo ante ser cuestionado por la Inquisición, vomitó por los nervios, quizás por ser uno de los promotores de la historia de esta bruja. Sobre Marichuloco -si existió y no fue un cuento más de los habitantes- no hay más información, quizás haya sido una verdadera creyente de la brujería haciendo uso de costumbres de tiempos pasados o quizás haya sido una marginada, una extraña solitaria que era víctima de chismes y de la imaginación del pueblo puesto que las declaraciones tienen todas las características de la tradición oral del Aquelarre: el Diablo, los sapos y los niños ofrecidos.

 

 

 

 

 

Leave a Reply

14 − 12 =

Archivos

Categorías

Recent forum topics

Carrillo Dávila
Borayo
Do NOT follow this link or you will be banned from the site!