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En búsqueda de la mítica Beatriz Hernandez de aquella Guadalajara Itinerante

Autor: Enrique F. Garibay Castañeda.


Como es común en cada región dentro de su historia, existen personajes míticos que han ayudado a construir de alguna manera el bagaje histórico-cultural de esas mismas regiones, y Guadalajara no es la excepción, hablamos de la mismísima doña Beatriz Hernández, mujer con un temple de acero y gran animosidad, donde nos cuentan en el mito que gracias a ese mismo temple fuerte, animó a los primero habitantes de la Guadalajara itinerante, a de una vez por todas quedar y fundar población en el valle de Atemajac con aquella frase muy recordada “Señores, el rey es mi gallo, y soy de parecer que nos pasemos al valle de Atemajac, y si otra cosa se hace, será de servicio a dios y al rey, y lo demás es mostrar cobardía…”.

El primer cronista de la región, fray Antonio Tello nos cuenta en su Crónica Miscelánea de la Sancta Provincia de Xalisco, Vol. 2, que es de donde proviene este mito que a través de los años se ha conocido de tan mítica mujer, así mismo nos cuenta Arturo Chávez Hayhoe en su libro Guadalajara en el siglo XVI que aquella mujer aparece en dos episodios, el uno, durante el sitio de la Guadalajara de Tlacotán, el 28 de septiembre de 1541, donde un grupo de naturales vienen prestos a dar batalla a los españoles, en aquel sitio, dichos españoles estaban en misa dentro de la iglesia, cuando de pronto entra Plasencia gritando “¡Arma!, ¡arma!”, y claro, todo el gentío entró en pánico, el padre Tello refiere que los niños y las mujeres comenzaron a llorar y muchas a desmayarse, es cuando doña Beatriz entra en escena y dirigiéndose al gobernador exclama “Señor, haga V.S. su oficio de buen capitán; acábase la misa, que yo quiero capitanear a esas señoras mujeres” sacando a todas las mujeres de la iglesia diciendo “Ahora no es tiempo de desmayos” y las condujo hasta la casa fuerte.
Ya resguardados todos los habitantes de aquella Guadalajara dentro en la casa fuerte, su marido tomó la guarda de la puerta, a donde un natural que Tello lo describe como gigante, logra entrar por la fuerza a la casa fuerte, doña Beatriz aparece de nuevo instando a que la dejaran pelear con aquel enorme indio, los que estaban ahí incluyendo a su marido se rieron, pero el indio arremetió primero contra ella, pero ella echando mano de su terciado (cuchillo grande y ancho en forma de espada) dio una cuchillada en la cabeza cayendo al piso, luego la mujer pone su pie en el cuello y de dos estocadas le da muerte, Tello continúa refiriendo que la dicha Beatriz Hernández acudió a todos los combates, muy valerosamente y con gran ánimo.

En el segundo episodio donde aparece ella, es durante la deliberación de adonde cambiar la ciudad, ya que como lo habían vivido anteriormente no era buen sitio, Tello la muestra como la persona decisiva para cambiar la ubicación hacia su actual sitio, haciendo ver que pese a ser mujer ella podía tener voz y voto en tal decisión, y sobre todo una acertada opinión.
Luego de recordar brevemente los episodios de donde nace el mito de la valerosa mujer, comienza el escrutinio de encontrar qué tanta realidad hay, pero desgraciadamente hasta ahora es casi imposible trazar la veracidad de lo hechos y acciones de Beatriz Hernández, pero al menos tratare de dar respuesta a la veracidad de su persona.

Dicho lo anterior comencemos; el padre Tello nos da solo una pequeña pista de ella, en sus textos podemos leer que era esposa del conquistador Juan Sánchez de Olea, un personaje principal durante aquella Guadalajara itinerante, el problema surge de la poca información que queda la cual hace muy difícil conocer la identidad de aquella mujer y de muchos de los primeros personajes de Guadalajara, por desgracia las primeras actas de cabildo de la ciudad se extraviaron, y la información eclesiástica esta falta de aquellos años, pero el documento realmente importante y en el cual se verifica la existencia de Beatriz Hernández es en los bienes de difunto de su marido Juan Sánchez de Olea que datan de 1584.
A continuación, paleografío la parte donde se menciona:

“En nombre de dios amen sepan cuantos esta carta vieren como yo Juan Sánchez de Olea, conquistador de el nuevo reino de Galicia ¿? Ciudad de Guadalajara de este reino. Natural de Medina de Rioseco de los Reinos de Castilla, hijo legítimo de don Pedro Sánchez de Olea y doña Ynes de Belmonte ¿? Vecinos que fueron de la de Sevilla difuntos.”
“Primeramente encomiendo y mando mi anima a dios nuestro señor que ¿? Y pedimos ¿? Y ¿ preciosa ¿..? el cuerpo a la tierra de que fue firmado. Que si ¿? De mi acaeciera que mi cuerpo sea sepultado en la iglesia mayor de la ciudad donde está enterrada Beatriz Hernández mi legitima mujer.”

La parte de la mención de Beatriz Hernández como esposa de Juan Sánchez de Olea

Aunque no pude paleografiar del todo el documento por falta de tiempo, podemos constatar que efectivamente Beatriz Hernández fue esposa del conquistador, y algo también muy importante es que para el momento de los bienes de difunto ya había fallecido doña Beatriz, y enterrada en la Iglesia Mayor, aunque sin saber en qué año fue que falleció, sería difícil saber si se sepultó en la actual catedral de Guadalajara, cabe señalar que numerosos historiadores daban por sentado que doña Beatriz había fallecido después que su marido, quedando viuda.

También en ese mismo documento Juan Sánchez de Olea menciona a una hija de su primera esposa, doña francisca Gutiérrez vecina también de Medina de Rioseco, entra entonces la posibilidad de que Sánchez de Olea se casara ya en la Nueva España con doña Beatriz Hernández.

Sin embargo, fuera de esto, no he podido encontrar nada más. En el libro Generalidades históricas sobre la fundación y los primeros años de Guadalajara, Volume 1, se menciona lo siguiente: Beatriz Hernández, era, pues, originaria de las Provincias Vascas e hija legítima de Francisco Sánchez Moreno y Ana de Portillo. Llegó a la Nueva España al lado de su esposo Alonso Romero, conquistador, poco después del mes de agosto…

Algunos historiadores la hacen hermana del bachiller Bartolomé de Estrada que fue fraile dominico y provisor de la iglesia de Guadalajara, existe un pase a indias de 1535 donde mencionan a un Bartolomé de Estrada, clérigo hijo del tesorero Alonso de Estrada y Ana Rodríguez de Anhaifa vecinos de Ciudad Real.

Esta hipótesis no ha sido comprobada ya que no aparece ninguna Beatriz Hernández como hija del dicho Alonso de Estrada, solo se menciona a una hija llamada Beatriz de Estrada, esposa del conquistador Francisco Vázquez de Coronado.

En otro pase a indias mencionan a una Beatriz Hernández que pasa a indias el 21 de julio de 1514, hija de Francisco Montañés y de Isabel la castellana, vecinos de Sevilla.

Tampoco se sabe que hayan tenido descendencia lo cual complica aún más la investigación.
Espero que alguien pueda dar más luz a esta investigación y así poder construir un poco más la vida de tan mítica mujer, ya que es muy importante no solo para la historia regional de Jalisco sino para la historia misma de México, este mito pues, es un recordatorio de que las mujeres, esposas de aquellos conquistadores también jugaron un rol importante no solo como acompañantes de sus maridos, sino activamente en la guerra y en las decisiones importantes del entorno social del nacimiento virreinal, como amantes de la historia y la genealogía debemos de poner más énfasis en sacar a la luz la vida y obra de todas ellas.

Fuentes:
Arturo Chávez Hayhoe. (1953). Guadalajara en el siglo XVI.. Jalisco: Refaccionario de Jalisco.
Antonio Tello. (1945). Crónica miscelánea de la sancta provincia de Xalisco, Volume 2. México, D.F.: Editorial Font.
Archivo General de Indias
AGN
Archivo Municipal de Guadalajara

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